10.1 Isfahan – Acopas
(25.08.1619 – 03.09.1619)
Lleuole el Maymandar otro dia las prouisiones del rey al Enbaxador, para todo lo necesario á su viage, y estando ya aprestado para partirse le sobreuino un gran corrimiento con terribles dolores en anbos pies, que le tuuo veinte días en la cama sin poderse tener en ellos, siendo mayor para él esta molestia viendo inpedida su jornada, gastándosele el tienpo para la moncion de Ormuz á la India.
Salió el rey de Spahan en aquellos primeros dias, enbiando primero al Enbaxador dos piezas de brocado, bordadas en ellas algunas figuras de persianos, georgianos y francos, y algunas otras piezas de mileques de oro y plata y de terciopelo, hasta el numero de nueue, que es y a sido entre los asíanos de dignidad y perfeccion. A sus criados enbió veinte y siete piezas de mileques de plata, y otras de terciopelo.
Y aunque con poca ó ninguna mejoría se alentó el Enbaxador y en un andor se hizo lleuar á una aldea, una legua de Spahan, á 25 de Agosto, para desde alli caminar otro dia en el mesmo andor ó la litera, haziendole mucha conpasion los muchos armenios, surianos y georgianos de todo sexo y edad que acudieron llorando á su posada, faltándoles de alli adelante la limosna con que eran socorridos cada dia, á los quales mandó el Enbaxador rrepartir alguna cantidad de dinero.
Y ansi salió de Spahan aconpañandole el Maymandar y algunos otros persianos con los priores de los conuentos y otros francos, llegando á una ora de la noche á la aldea, á donde ya estauan con su rropa los mas de sus criados. Llamavase este lugar Jarustan, metido entre muchas huertas junto al rrio, adonde halló el Enbaxador una muy buena casa con muchos y capazes aposentos, el principal dellos al modo y forma de una iglesia de los conuentos de frailes de Europa, con muchas ventanas por lo alto. Dezian algunos persianos viejos que en tienpo de Xa Thamas auia seruido aquella casa de colegio en que auia estudiantes, siendo aquel aposento grande en que se agasajó el Enbaxador la principal aula ó catreda en que se leía y enseñaua. Mostraua en una gran huerta que tenia y en un anden alderredor de toda la casa, auer auido muchas fuentes, aunque faltas ya de agua; en suma, el lugar, que podria tener quinientos vezinos, era muy fresco, abundantisimo de fruta y de toda suerte de mantenimientos.
Detuuose en esta aldea el Enbaxador dos dias, no auiendose acabado de juntar los camellos y demás bagages hasta martes á los 27 en la tarde, y apenas y con lleuarle casi en peso algunos de sus criados pudo entrar en la litera, y ansi salió de alli quando se ponia el sol, caminando delante, dos oras antes, la caravana.
Y porque se rrodeaua una gran legua desde aqui para Mahier, sigun el camino que se auia traido á la venida á Spahan, lleuaron las guias al Enbaxador por entre unas huertas y muchas casas que de una grande aldea entre ellas estauan esparzidas, siendo camino muy enbarazado y tan inpedido con las muchas acequias y puenttzillas, que se padeció mucho trabajo en pasarlas, no obstante la claridad de la luna, alargándose aquella aldea y huerta mas de una gran legua y caminando á vezes por entre buenas casas y bazares con muchas cosas de comer, sabiendo auia de pasar gente aquella noche que lo gastase.
El mal paso de una sierra que se auia hallado á la venida se saluó, por no poder salir el Enbaxador de la litera, rrodeando á la mano izquierda media legua, auiendo guiado para hallar este paso una de las guardas que se halló en aquel parage, y ansi por esto como por el rrodeo de atrás, siendo la jornada por camino derecho grandes ocho leguas, se gastó toda la noche, y con mas de una ora de sol, otro dia, en llegar á Mahier, con gran frió y tan mal parado el Enbaxador de sus pies que desconfiaua de poder lleuar adelante su viage. Posó en la mesma casa en que auia estado á la venida, que era de las buenas que halló en todo el camino; el huésped della y otros muchos vezinos de aquel lugar eran grandes maestros de labrar flechas con mucho primor, de la manera que en Comixan, el lugar de la jornada adelante, se labrauan fuertes y hermosos arcos.
28 se salió de Mahier con mas de una ora de noche y por no auer aun salido la luna, ansi con la caravana como con la litera del Enbaxador iuan de aquellos hacheros que dauan mucha lunbre, como se acostunbra en Persia, y siendo buen camino y la jornada de seis leguas pequeñas se llegó á Camixan, dos oras antes que amaneciese, llegando después la caravana ya quando era de dia.
Hallóse aqui el Enbaxador tan fatigado qual nunca estuuo, sin poder casi dormir ni comer
en todo aquel dia, en que toda la familia del buen huésped, qus era muy numerosa, teniendo hijos y hijas casadas consigo, boluieron á visitar al Enbaxador poco antes que se partiese, haziendose por todos el mesmo congiario que á la venida.
Y aunque los dolores en los pies y la flaqueza y descaimiento era tan grande se hizo lleuar á la litera; enpero saliendo deste lugar, poco antes de ponerse el sol, á 29, sintiendo luego que comenzo á caminar mejoría notable, declinando el corrimiento desde entonces notoriamente, y ansi llegó poco después de media noche media legua mas adelante de la aldea pequeña en que auia posado á la venida, auiendo aqui mejor aposento, que era en un caravasar viejo en forma de fortaleza adonde biuian en algunas casillas diez ó doze vezinos muy pobres, que serian todos como cinquenta personas, á los quales se le dio limosna singularmente á cada uno. Aqui rreposó el Enbaxador dexandole casi rrepentinamente sus dolores, no sintiendo sino la molestia de no poderse tener en pie, y aunque por el trabaxo del dia de antes querian sus criados que no caminara mas de tres leguas en la jornada de este dia hasta el caravasar nueuo del Cham de Xiras, no quiso, sino alargalla hasta Hiesdegas, siete grandes leguas.
A 30 salió de este caravasar con casi una ora de sol y caminando los camellos de la litera á buen paso llego á Hiesdegas, dos oras antes que amaneciese, con frió tan intenso como en medio del invierno se auia sentido en Spahan, siendo menester tanta ó mas rropa en la cama y posando el Enbaxador en la mesma casa en que á la venida auia parado.
La carauana sienpre llegaua dos ó tres oras mas tarde, aunque partia mas tenprano, viniendo en ella, sin la gente de seruicio, que tanbien traian armas, cinco ó seis criados del Enbaxador con sus arcabuzes y dos persianos á cauallo con sus arcos, flechas y cimatarras.
La discripcion de este lugar, por ser tan singular y estraña, se hizo ya quando pasó por él el Enbaxador viniendo á Spahan, y ansi agora no se dize otra cosa sino la rrecibida opinión que del se tiene en Persia de criarse alli mas hermosas mugeres que en otra parte de la Persia, y hazerse mejor pan en gusto, blancura y sazón; aunque su mala aparencia, pareciendo mas morada de fieras que de honbres, no promete dos cosas tan buenas como estas.
A 31 partió de aqui con poco sol, siendo esta la mayor jornada que ay en todo el camino, y baxando del lugar á lo hondo del valle de que ya se a hecho mención atrás se subió desde allí á la mano izquierda por diferente paso que á la venida se auia baxado, y aunque por el de agora se rrodeó y gastó mas tienpo en subir fué con mucha menos molestia, descubriéndose el mesmo valle hazia el Oriente mas de lo que la vista podia alcanzar, alargándose por lo ancho del en algunas partes quinientos, ochocientos y mil pasos.
Los canales de agua de que se rriega salen de un mediano arroyo que por todo él corre, por cuyo beneficio toda aquella tierra está muy cultiuada de huertas de fruta y diuersas legunbres, y lo demás labrado para cogerse trigo y ceuada y cantidad de arroz, continuándose este valle por mas de seis ó siete leguas en la forma de un anchissimo y profundo foso con los montes altos y peynados á sus orillas, en las quales ay muchos lugares cuyos moradores biuen y se alimentan bastantemente con el beneficio de aquella poca tierra.
Por ser esta jornada tan larga no se pudo llegar al aldea de Dergriger hasta después de salido el sol, siendo el frió tan grande que excedió al de la noche pasada quando se llegó á Hiesdegas, y ansi fue menester arroparse bien todos.
Posó el Enbaxador en la casita que aqui tenia el Chan de Xiras, como á la venida lo auia hecho, viniendo ya casi bueno de su indispusicion, rrecreandose todos en esta aldea por tener un buen caravasar y auer hecho traer las guias muchos mantenimientos, y principalmente por la cantidad de buen agua del abundante arroyo que corria por la huerta, de que con mucho cuydado mandó el Enbaxador proueer á todos, siendo pestilencial la que auia en quatro jornadas adelante hasta Main.
Antes que el Enbaxador saliese de Spahan auia mandado que todos sus criados, demás de lleuar hasta la gente de seruicio sus arcabuzes, que cada uno se proueyese de un odre pequeño en que cabia algo mas de media arroba de agua, y de un quitasol, porque aunque se auia de caminar de noche podíase offrecer por alguna necesidad de las que acaecen en semejantes jornadas caminar alguna vez de dia que por ser en fin del estío era mas dañoso. El odre era aun mucho mas necesario por auer gran falta de agua, particularmente en el reyno de Lara, adonde auia dos años que no llouia y dexauan ya de caminar las caravanas de mercaderes por no tener agua las cisternas, y para tales necesidades, de costumbre inmemorial y antichíssima, vsaron sienpre y lo vsan agora los árabes y persianos á lleuar quando caminan estos odres pequeños, atados por anbas partes de la silla con dos correas, quedando sin enbarazar debaxo del vientre del cauallo, mula ó yegua, sin tocar al pelo de la barriga con mas de una mano. Y con el movimiento que haze yendo colgado se rrefresca notablemente, y es tan antiguo este vso de lleuar agua, mayormente entre los árabes, que muy particularmente hize del mencion el gran geographo Strabon, de la mesma manera que agora lo vemos. Y como aqui en esta aldea uviese tan buen agua todos llenaron llenos sus odres y frascos; y en camellos se lleuaron otros muy grandes que tanbien se auian traido de Spahan.
Primero de Septienbre, con media ora de sol se salió de Derguirger, llevando, sin los persianos de a cauallo, algunos arcabuzeros á pie que dio el governador de la aldea por ser el camino sospechoso, mandando el Enbaxador que se lleuase á vista la caravana por lo que pudiese suceder, y ansí llegaron casi todos juntos á Cuscuzar á las dos de la noche, temiéndose mucho el frío, siendo en este aloxamiento el mayor y mas dañoso que en toda la Persia, y sigun auia sido grande el de las noches pasadas, todos iuan muy rrecatados del gran trabaxo en que alli se auian de ver, y siendo menester por medio del estío, en Cuscuzar, otras vezes tener mucha lunbre para calentarse y rrepararse del frió, esta noche en el camino y después que se llegó al caravasar se halló una notable tenplanza, sin ser menester mas rropa en la cama de la que se tenia en Spahan aquellos postreros dias antes que se partiese el Enbaxador.
A 2, siendo la jornada que auia de alli á Acopaz de malísimo camino, todo por sierras y algunos valles en que auia grandes pantanos, se salió de Cuzcusar con mas de una ora de sol, por salir de un mal paso antes que anocheciese; pero adelante se hallaron otros mucho peores por donde fuera inposible pasar sino fuera mediante la luz de los hacheros, no se pudiendo caminar esta jornada de noche de otra suerte.
Llegóse á Acopaz antes de amanecer, y aunque alli se halló otro dia cantidad de agua fria y clara en muchas fuentes, todos se guardaron della lo mas que pudieron, por su mala qualidad, tanbien como de los pestilentes peces de aquel arroyo, no consintiendo el Enbaxador que se conprase alguno con acudir alli muchos y muy grandes de aquel maligno color entre amarillo y negro, acordándose de lo mal que á la ida le[s] auia sucedido á todos con la tal agua y pescado.
A 3, quando se ponia el sol se salió de aqui y por ser mucho menor la jornada que las pasadas se llegó á media noche á la aldea de la mezquita de los milagros que el deruis ó ermitaño auia contado al Enbaxador quando vino, y posó en ella como lo auia hecho antes, auiendo buen aposento en ella para él y toda su familia.
(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo VIII, pp. 412 – 418)
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